Hasta que no vives el periodismo en una gran ciudad como Buenos Aires o Madrid no eres capaz de entender el circo que se genera alrededor del periodismo del espectáculo. Aunque ya había tenido oportunidad de coincidir con este reducido género de periodistas en entrevistas o conferencias de prensa de artistas, fue hace un par de semanas cuando lo viví en su máximo esplendor.
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Una isla del delta del Tigre, a escasos kilómetros de la capital argentina, fue el escenario escogido para presentar el nuevo disco de Alejandro Sanz, "Paraíso Express". Haciendo caso a la petición expresa de los organizadores, en la que se recomendaba acudir de blanco al paraíso, allí llegaron las divas (y los divos) con sus mejores modelitos en tonos pastel para disfrutar de un día de desconexión de la rutina a costa de la Warner.
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Cuando llegó Alejandro Sanz en un helicóptero, la locura llegó a su momento álgido, y como si de fans se tratara, todos corrieron a su lado para tomar la mejor imagen o simplemente gritar como quinceañeros. Si no fuera porque necesitaba captar un par de tomas con mi camarita, tarea que resultó harto complicada, me habría quedado descansando en la hamaca frente a la pileta...
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Durante la conferencia de prensa, Álex tuvo que soportar a las periodistas estrella, que parecen olvidar que ellas son las que entrevistan, no las entrevistadas. Una de ellas se acercó a Sanz para regalarle una ensalada, sin quitarse durante un instante (pese a estar en un espacio interior) sus enormes gafas de sol. Pocos minutos después, otra de ellas se hizo la fan, diciéndole que estaba muy nerviosa, y acabó proponiéndole una noche de sexo desenfrenado, a lo que él respondió que, si era desenfrenado, era difícil negarse...
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A todo esto, después de un día entero en la isla, cuando volví me tocó escribir un reportaje de todo aquello, que apenas generó un par de frases interesantes de Alejandro Sanz...
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